Cuando todas las circunstancias se dieron para escribir sobre el rescate a los 33 mineros de Chile caímos en la cuenta de que éste es nuestro artículo 33 de atrapando al conejo blanco. Y pensamos que tanto las casualidades como los milagros -por difícil que sea creer en ellos- existen.
Llegué a Santiago el 13.10.10 -el operativo ya estaba en marcha- y los aires de la ciudad derrochaban suspiros, nervios, energía y mucha emoción. Camino lento agudizando mis sentidos. El cielo está despejado y los colores azules, rojos y blancos ondean en cada edificio, esquina, plaza. Confieso que tantos ánimos de fiesta daban ganas de abrazarse. Es que luego de varias tragedias que este país viene soportando, la noticia no era para menos.
Resulta que fueron más de dos meses de incertidumbre y esperanza; 33 mineros tenían un mundo encima, sepultados bajo 700 metros de tierra. Y estaban vivos. Los medios en un lapso de 69 días convirtieron a un ministro y a un equipo de ingenieros en héroes, a víctimas en resucitados, a familiares en protagonistas, y puso a un país de Latinoamérica en la boca del mundo entero.
Mientras tanto ese mundo se conmovía. Y con toda la repercusión mediática -minuto a minuto- muchos temieron por la sobreexposición a las luces de los estudios de televisión como algo más peligroso que todo lo vivido. Pero a su vez, la televisión llevó la imaginación a su expresión máxima, porque sin conocernos nos hemos visto las caras y hemos podido vivir –simultáneamente- una misma experiencia.
Un país vive el acontecimiento más extraordinario de su historia. En cada portada de diario, en cada audio de radio, en cada imagen emitida entregamos el corazón, para ovacionar esa demostración de la vida, totalmente ensañada en no dejar de sorprendernos. Síntoma que cada vez que lo hace vienen cambios importantes detrás. Llamémoslo reflexión, encuentro o simple ilusión de sentirnos hoy más vivos que nunca.
El día que el mundo vio a Chile no fue sólo una hermosa sensación. Claro que no.
Hoy en la plaza de la moneda está expuesta la cápsula fénix 2, las colas para sacarse una foto son interminables.
Me parece que es una hermosa nota, que refleja lo que paso en Chile y ojala sirva para que el pueblo Chileno avance en el camino de más autonomia y democracia.-