Una réplica del destino (o el azar, que son la misma cosa) me vuelve a dejar con un humor de lechuzas roncas y, como sé, cuando ando con el sombrero desacomodado, tiendo a extrañarte…y como yo, al igual que el destino (o el azar, que son la misma cosa) tengo por debilidad la simetría, no hice excepción alguna y te estoy extrañando… pero no ahora, es decir, sí, pero un poquito más para atrás también… y vaya uno a saber qué cosa me aleja de vos, si el destino (o el azar, que son la misma cosa) o esta pasividad humilde que pliega mi sombra al piso…. hace ya algún tiempo, no pienses que tanto, te escribí un poema (confieso), en uno de esos soplos que le gustan al destino (o al azar, que son la misma cosa), y mi alma se libró de un peso medio ronco viste, y luego, completado aquel almicidio, quedaba solo el subsiguiente paso que es explicado en cualquier teórico de comunicación social: dártelo… pero por causa del destino (o el azar, que son la misma cosa) o esta pasividad humilde que pliega mi sombra al piso, lejos de ti me encontraba, y sin tantas fuerzas de darle ventaja a lo aburrido, decidí fatalmente, enviarlo a la radio… allí lo leyeron, y al decir verdad no esperaba que lo hicieran, al locutor le gusto mucho, y creo que a mí me gusto un poquito más, leído por él sonó un tanto más dulce, y sobre todo ajeno, sin el peso ronco ese que pliega mi sombra al piso, y dulce, pero sobre todo ajeno, y te lo había dado, pero de una manera más sincera, dándoselo a esa infinita suplica, dejándolo solo ¡para que crezca o muera como merece y NO para la aburridísima simetría del destino! (o del azar…
Por tratarse de un pintor
29 junio, 2010