Lamento decepcionar a los rigurosos sacerdoticos, a los orgullosos perros de la calle, a los historiadores insaciables, a los amantes del arte del engaño de Sun Tzu y a los fanáticos antropólogos, pero tengo la total seguridad -o la leve impresión- de que la historia universal de la primera mentira no le fue obsequiada al hombre, ni a un homúnculo con ansias bípedas, sino que esta dicha recae en un animalejo de poca suerte: las abejas. Y más precisamente una de ellas, a la cual le fue otorgado el título de “exploradora”.
A pesar de sus repetidas quejas en las oficinas pertinentes, un caluroso día, nuestra amiga, ya harto, cansada del labor de fatigar distancias en busca de alimentos, optó falazmente, y practicando rigurosas danzas aprendidas de sus antepasados, informar gustosa a la colmena un destino, no del todo desconocido, y mandarlas cordialmente a todas al carajo.
estás atacando a Mighty B!???
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