¿Cuántas son las historias que se esconden detrás de la historia oficial? ¿Quién se encargó de escribir la historia oficial y porqué la aceptamos ciegamente como cierta y verdadera?
Hay tantos recortes de la historia como protagonistas haya para contarla. A su vez la historia es también un universo de significados al cual sólo podemos acceder incompletamente de manera inacabada, porque sólo somos capaces de conocer completamente esto que hoy nos pasa, esto de lo que somos parte. Esto de lo que hoy somos parte es el bicentenario de la patria. Bicentenario construido sobre la base de la dudosa historia oficial gestada por Mitre, esa historia que como diría Walter Benjamín fue construida por los vencedores. Patria, esa compleja construcción/ficción que sirve para aglutinar a una determinada población y anclarla a determinado territorio.
Vamos por partes. Dependiendo del recorte que se le haga a la historia podemos hablar de un bicentenario o no. Tenemos que ser conscientes que la historia que hoy supuestamente cumple 200 años había empezado mucho antes de 1810 con los pueblos originarios, y que la patria como tal fue algo que se “concretizó” recién en 1900 y bajo los ideales proyectados por la generación del ´80. En 1810 lo que comienza es el proceso que luego decantaría en la declaración de independencia de 1816 (guerra civil de por medio) porque lejos de pensar en independencia los liberales que gestaron la primera junta de gobierno en Buenos Aires, no quisieron soltarle la mano inmediatamente a la “madre patria” España.
La necesidad de “leer la historia a contrapelo” se hace evidente si pensamos que hoy nos toca participar en la celebración de un hecho que no construyó necesariamente la patria, sino que fue creado especialmente por un grupo de intelectuales a los que les fue funcional la creación de una historia en la cual se destacaran ciertos hechos necesarios para aglutinar y homogeneizar a la población. La construcción de la patria a partir de 1810; la creación de la bandera inspirada en los colores del cielo argentino; la reafirmación del gaucho como figura de lo nacional (cuando durante años se lo cazó y persiguió por incivilizado o por civilizado a la manera argentina, no a la europea)… Hechos que serían transmitidos a los hijos de inmigrantes con la imperiosa necesidad de crear en ellos un sentimiento de pertenencia e identificación con el territorio en el cual les tocaba vivir. Técnica la educación, así como la creación del servicio militar obligatorio, que permitía homogeneizar a una población disímil, que no compartía una raíz común. Entonces, cuando hablamos de patria ¿de qué patria estamos hablando?
Patria, esa que llevó en 1910 al gobierno elitista a crear una celebración para demostrar la grandeza y el poder del gobierno, mientras que la gente se moría de hambre y los primeros grupos de obreros socialistas y anarquistas peleaban por mejorar sus condiciones de vida y trabajo.
¿De qué patria hablamos cuando hablamos de patria argentina? ¿De esa construcción pergeñada para homogeneizar a la sociedad o de la patria que asesinó a miles y miles en la campaña del desierto bajo la justificación del salvajismo?
Cuando hablamos del bicentenario de la patria, son necesarias estas consideraciones. Se hace imperiosa la necesidad de volver a pensarnos como nación, como estado, como patria…
Se hace necesario leer la historia a contrapelo, para rescatar a todos aquellos que no forman parte de la historia oficial, y que mucho antes de 1810 estaban acá en esta tierra haciendo patria…
Se hace necesario considerar que la historia que hoy leemos es la historia oficial, esa que nos enseñaron en la escuela y que fue escrita en una determinada coyuntura histórica en la cual esa historia era funcional a un determinado propósito.
Si la patria es una construcción de determinada coyuntura histórica, ¿cuál es la construcción de patria que hoy hacemos? Seguramente serán los festejos del bicentenario los constructores de la idea de patria que tengamos en este siglo que recién empieza, lástima que hoy como hace 100 años, como hace 200 años, como hace más de 200 años, esos festejos estén tan lejos de reconocer la realidad de todos los sujetos que crean día a día la realidad argentina.
La declaración de independencia fue en 1816, Alicia
gracias Lucho! error de tipeo…