mujeres sí, pero con rosas no

9 marzo, 2010

confesiones de un 8 de marzo

Esquivemos por una sola vez las convenciones sociales y reconozcamos que ya estamos hartos de que todos los 8 de marzo pasen las mismas cosas: en todas las esquinas gente vendiendo flores (precisamente rosas y rojas, porque no existen otras flores, mucho menos de otros colores y lo que es peor la odiosa comparación que existe entre la mujer y la rosa); tu jefe que casi al pasar dice feliz día y recarga a todos de trabajo menos a las chicas de la office, “porque chicas hoy es su día”;  tu celular que colapsa con mensajitos que te desean feliz día y cuando abrís el correo electrónico hay 200 mensajes que llevan por asunto “para una gran mujer” o “el poder femenino” o “chicas en nuestro día el mejor regalo” acompañado de la foto de un chongo en pelotas! Por supuesto que tampoco nunca falta la clásica tira de Maitena que muestra de manera casi descarnada todos los lindos rasgos que caracterizan a la mujer: desesperada, alterada y por si fuera poco soltera y peluda… que, reconozcamos de una buena vez, bastante razón tiene.

El 8 de marzo nos remite indefectiblemente a un pasado un tanto trágico para el género femenino, que hoy hemos convertido en una pedorra celebración de mensajitos de texto, y e-mails destinados a “mujeres fantásticas”, pero… ¡¿Qué carajo es una mujer fantástica?! Yo no me reconozco ni como fantástica, ni como no fantástica. De hecho creo que ninguna mujer se reconozca totalmente como algo, porque la mujer es diádica: tiene dos polos que chocan constantemente; que pelean constantemente, para ver cuál saldrá finalmente a la luz; cuál de los dos ganará.

Uno de esos polos te dice cómo tenés que ser mujer; eso que nos enseñaron desde chiquitas que significaba formar parte de este género, casi una fórmula mágica para convertirnos en la mujer maravilla que en realidad no existe y que puede con todo (trabajo, hijos, novio, etc.). El otro polo es nuestra faceta que lucha por escapar a esa fórmula, que lucha por ser real y más mágica y genial de lo que nos enseñan las convenciones; faceta que la tenemos todas, y que sólo unas pocas son conscientes de explotarlo al máximo.

Más allá de esto, las convenciones no nos jugaron siempre una mala pasada. Fueron ellas las que a través del tiempo se conjugaron para formar mujeres reales y verdaderas que son capaces de tener ese sexto sentido inexistente en la otra parte de la humanidad: somos capaces de ver lo que no todos son capaces de ver y conocer más de lo que se conoce habitualmente con sólo mirar a alguien o escucharlo hablar.

Entonces, lejos de disfrutar de los regalos de este día, el más machista y patriarcal de los 365 del calendario, nosotras somos capaces de pararnos en términos de igualdad para reclamar y decir basta de mensajitos estúpidos y cadenas de e-mails que nos condenan a la infelicidad si no tenemos ganas de mandarla a todos nuestros contactos. Basta de rosas rojas que odiamos. No somos una rosa frágil y débil; no nos gustan las cadenas con tipos en bolas; detestamos los chistes sexistas y detestamos, por sobre todas las cosas, que nos traten como si fuéramos el segundo sexo.

Hoy 8 de marzo por la tarde nuestro niño prodigio envió un texto a las dos Alicias: “Feliz día de la potencialidad materna, que recordamos dulcemente por la muerte de ciento y pico de almitas… que anden bonito”.

Sin dudas Alicia debe reconocer, una vez terminado este agotar día, que a pesar de todo lo inevitablemente expresado:

Reivindicamos la lucha de las obreras textiles de 1908. Reivindicamos la lucha de todas las mujeres que pelean por no ser más golpeadas ni tratadas como el segundo sexo en todos los ámbitos de la vida. Reivindicamos la libertad sexual, pero por sobre todas las cosas, reivindicamos ese sexto sentido que nos lleva a decir (y en esto sí soy terminante) las verdades de este mundo. Porque si de algo somos capaces es de decir las cosas como son, reales y sin peros ni comas de por medio.

3 Respuestas a “mujeres sí, pero con rosas no”

  1. totalmente de acuerdo salvo en lo de las rosas…saben que el lema de aquellas que empezaron a meterse en la historia a los empujones pero a paso firme era “pan y rosas”?

  2. Aleja el 9 marzo, 2010 a las 5:30 PM
  3. lo sabemos! pero el título va en el sentido de que no hacen falta las comparaciones ni tampoco los regalos con forma de rosas en este día. sólo basta con recordar y reivindicar la lucha…

  4. petit el 9 marzo, 2010 a las 7:37 PM
  5. genial, me parece que refleja la esencia femenina y sus aspiraciones HOY.-

  6. dante el 18 marzo, 2010 a las 12:13 PM

 

dejanos algunas palabras :)